LIBROS PARA QUE LOS NIÑOS SUEÑEN DESPIERTOS

Una imagen vale más que mil palabras. La narrativa infantil pasa por ese retrato visual que es la puerta a los mundos imaginados. Diario Sur, a través de la pluma de la redactora especializada Regina Sotorrío, nos acerca esta maravillosa propuesta sobre el proyecto con el que buscamos abrir nuevos horizontes en el segmento del Cuento y del Álbum Ilustrado 

Llevan casi dos décadas lanzando libros al mercado, manejan más de 700 títulos y han pisado infinidad de ferias editoriales, pero cuando hablan de este pequeño proyecto, aún alejado de las grandes cifras, se les ilumina la cara como a niños. «Es nuestro juguete», confiesan Jesús Barranco y José Carlos López, gerente y director comercial, respectivamente, de ICB Editores. El sello malagueño abre una nueva línea de publicaciones dirigida al público infantil y juvenil con ‘Abresueños’, una editorial que nace con tres títulos bajo el brazo y un claro acento andaluz.

«Son auténticas obras de arte», dice Jesús Barranco mientras hojea algunas de las ilustraciones de sus nuevos lanzamientos. En Andalucía han encontrado una «materia prima muy interesante» entre autores e ilustradores. Porque en estos trabajos, la imagen tiene tanto peso como la letra. «Nos gusta mucho que a la hora de iniciar a un niño en la literatura se le eduque también en las artes plásticas», destaca Barranco. «Es sorprendente la capacidad resolver visualmente el texto del autor. El ilustrador se está imaginando el dibujo que identifica perfectamente lo que está escrito», añade López.

Y, siempre, con un mensaje detrás, con un trasfondo. ‘En mis tiempos…’, escrito e ilustrado por la onubense Desirée Acevedo, fomenta la relaciones intergeneracionales a través de la historia de un abuelo y su nieto. El escritor y dinamizador cultural de Sevilla Fran Nuño potencia el «espíritu de la creación literaria en los niños» con ‘El escritor de cuentos’, ilustrado por Miguel Cerro. Y en ‘¡No me cuentes más cuentos!’, Caperucita se rebela ante las normas establecidas y decide escoger otro camino al que la tradición le impone. Aquí José Carlos Román escribe y Héctor Borlasca dibuja. Son libros para compartir entre padres e hijos, para detenerse juntos en la palabra y en unas imágenes cargadas de detalles.

De momento, entran en las librerías con estas tres propuestas. Para ellos, acostumbrados a los circuitos del libro técnico, este es un canal completamente nuevo. «Y no queremos ser ni pretenciosos ni suicidas. Es un criterio de prudencia», apuntan. Pero hay buenas perspectivas. La literatura infantil está en «auge» por una razón evidente: «Desgraciadamente los niños son ya casi los únicos que leen papel, porque no les dejan acceder a tablet hasta más adelante», reflexiona Barranco. Además, aunque los padres no siempre lean, sí están «concienciados» con la importancia de la lectura para sus hijos. Y, por otro lado, las vías de distribución de estos ejemplares van más allá de las librerías y se cuelan en bibliotecas públicas y colegios.

Por eso, los sellos para niños y jóvenes ganan cada vez más espacio en los eventos profesionales, hasta el punto de ocupar un tercio de la Feria Internacional de Guadalajara, de las más prestigiosas del sector. El año pasado acudieron en una visita prospectiva a la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil de Bolonia. «Y ya nos enamoró», aseguran. Hace unas semanas volvieron a Bolonia, esta vez ya como editores con expositor propio. A finales de abril, han viajado a Argentina y Colombia con ICB y con su nuevo ‘juguete’ para continuar la línea ascendente de internacionalización que lleva el sello. «Y como vuelva sin un libro, ¡me cae una regañina de mis hijas!», exclama entre risas José Carlos López. Al final, el mejor termómetro de lo que funciona lo tienen en casa.

FUENTE: DIARIO SUR. 

REDACCIÓN: REGINA SOTORRÍO.

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